El lanzamiento de este número especial coincidió con un periodo crucial de la historia en el que la inmensa mayoría de los países y poblaciones del mundo recorrían el muy incierto camino de salida del confinamiento impuesto por la pandemia de COVID-19. No se trataba del primer intento de descontención, ni era seguro que finalmente pudiéramos volver al funcionamiento normal de nuestra economía y de la sociedad en general. La pandemia de COVID-19 ha provocado una perturbación sin precedentes de las actividades económicas y sociales. Oficinas cerradas, universidades y escuelas sin alumnos ni profesores, y empresas consideradas no vitales se vieron obligadas a cerrar. La pandemia nos ha puesto cara a cara con el primer peligro al que nos enfrentamos -la muerte- y nos ha obligado a vivir con ella a diario, mientras que la sociedad capitalista que hemos adoptado ha intentado por todos los medios -el consumo frenético, la carrera por el rendimiento y la mercantilización a ultranza de las actividades humanas- sublimar el sentimiento de finitud. Como resultado, nuestra relación con nosotros mismos y con los demás ha dado un vuelco. El otro se ha convertido en una fuente de contagio y, por tanto, de peligro, y la distancia, en sociedades que habían aprendido a romperla y domesticarla, se ha convertido ahora en una norma de supervivencia. Esta distancia se consiente y se inflige a uno mismo por amor a los suyos y por la percepción del peligro que cada uno encarna. Desconfianza y recelo fueron las consignas de la vida humana confinada bajo la pandemia. Menos sorprendente, al menos para los observadores agudos de la sociedad y la interacción humana, la decisión de confinar a los seres humanos en espacios cerrados sacó a la luz las paradojas e incoherencias del modo de producción capitalista que hemos enarbolado como tótem. Hay desigualdades flagrantes entre ricos y pobres, entre jóvenes y viejos, entre grandes empresas pródigas en subvenciones y dinero público hasta la bulimia, y pequeñas y muy pequeñas empresas barridas por el ciclón de las quiebras en cascada y el cierre de sus herramientas de producción, y desigualdades entre países en su acceso a las vacunas, etc. Como en tiempos de guerra, ciertas profesiones y categorías sociales, antes invisibles e impensables, pasaron rápidamente a primera línea como ofrenda en el altar de la gran convulsión. Al darse cuenta de que ciertos sectores vitales quedaban totalmente desprovistos, nunca se despertó tanto el apetito por juguetear y juguetear, poniendo en tela de juicio la supuesta racionalidad y perspicacia de las decisiones tomadas por los dirigentes políticos. Vacilaciones, prevaricaciones, opciones discutidas, acusaciones de connivencia con los laboratorios farmacéuticos: los poderes públicos tuvieron mucho trabajo durante la pandemia. Aprovechando este momento de perturbación grave e improvisada, el Estado recuperó sin embargo una apariencia de su omnipotente poder de violencia legítima obligándonos a encerrarnos en espacios cerrados y privándonos del derecho fundamental a la libertad de circulación. A pesar de los recordatorios de los valores y principios fundamentales que constituyen los mitos de la sociedad occidental moderna, que ha establecido la libertad individual como un derecho inalienable (Friedland y Alford 1991), la sumisión al encierro ha sido masiva. Si se trató de un caso de renuncia o de una prueba en toda regla de la resistencia de los valores que sustentan la sociedad occidental moderna es una pregunta que merece la pena plantearse. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 también proporcionó un terreno fértil para experimentar nuevas formas de trabajar, consumir, coordinarse e interactuar, y para reimaginar los espacios y las fronteras entre los humanos y con los no humanos. Un episodio dramático …
Appendices
Bibliografía
- Alter, N. (2009). L’innovation ordinaire. Presses Universitaires de France.
- Donthu, N., & Gustafsson, A. (2020). Effects of COVID-19 on business and research. Journal of Business Research, 117, 284-289. https://doi.org/10.1016/j.jbusres.2020.06.008
- Evren, S., y Minardi, A. (2017). Donación “impura”, identidad y reconocimiento: Hacia una economía política de la donación. Revue du MAUSS, 50(2), 158-174.
- Friedland, R., y Alford, R. R. (1991). Bringing Society Back In: Symbols, Practices, and Institutional Contradictions. En W. W. Powell & P. J. DiMaggio (Eds.), The New Institutionalism in Organizational Analysis (pp. 232-263). University of Chicago Press.
- Godelier, M. (1995). L’énigme du don. Fayard.
- He, H., & Harris, L. (2020). The impact of COVID-19 pandemic on corporate social responsibility and marketing philosophy. Journal of Business Research, 116, 176-182. https://doi.org/10.1016/j.jbusres.2020.05.030
- Keohane, N. O. (2020). La solidaridad en la era del COVID-19. Ethics & International Affairs, 34(3), 361-370.
- Lévi-Strauss, C. (1949). Les structures élémentaires de la parenté. Presses Universitaires de France.
- Mauss, M. (2007). Essai sur le don (edición original de 1925). Presses Universitaires de France.
- Raghavan, R., Shoukri, M., & Rehman, S. (2021). Nueva normalidad y próxima normalidad para las cadenas de suministro después de COVID-19. Journal of Business and Management, 27(2), 24-36.

